MiFID II: Nuevos modelos

Bajo el título de “Nuevos modelos de negocio en Asesoramiento Financiero tras MiFID II”, el pasado día 7 asistí a una jornada académica organizada por IEB, conjuntamente con EFPA España, que tuvo lugar en la sede de la Bolsa de Barcelona.

En este encuentro se presentaron las conclusiones del estudio realizado conjuntamente por IEB y EFPA España, en colaboración con la firma KPMG.

Como ponentes, entre otros, estaban los Sres. Iñigo Fernández de Mesa (Ex Secretario de Estado de Economía) y Carlos Tusquets (Presidente de EFPA España).

La ponencia fue seguida con especial interés por los aproximadamente 40 asistentes al evento, dado el carácter del contenido de la conferencia, en el que se perfila el futuro inmediato del modelo de asesoramiento en nuestro país y su comparación con otros modelos ya implantados en países de nuestro entorno de la UE.

La conclusión final de los asistentes es que MiFID marcará “un antes y un después” en los modelos actuales de asesoramiento y distribución en España.

Pero… ¿Qué es MiFID y cómo nos afecta en nuestras relaciones con las Entidades Financieras?

¿Cómo cambiará la relación entre la Entidad y el cliente a partir de ahora?

Quizás hayas escuchado o leído alguna vez la palabra MiFID porque en algún momento, en nuestra oficina bancaria, hemos pasado por la realización de un “test de idoneidad”  y un “test de conveniencia” para determinar si los productos que contratamos se ajusta o no a nuestro “perfil de riesgo”.

Ese “perfil de riesgo”, entre otros factores, tiene en consideración los conocimientos que tenemos de los productos y mercados financieros.

Sin extenderme en detalles técnicos, te puedo contar que detrás de estas siglas se encuentra la Directiva Comunitaria 2004/39/CE, relativa a los Mercados de Instrumentos Financieros (Regulación y Funcionamiento).

Sus objetivos, cuando nació en el año 2004, eran entre otros los de mejorar la transparencia y eficiencia de los mercados financieros europeos, aumentar la competencia de las entidades que prestan servicios de inversión y reforzar la protección al inversor minorista.

Bien es sabido que a raíz de la crisis iniciada en 2008, alguno de esos objetivos señalados anteriormente en ocasiones no fueron alcanzados en la parte de protección al inversor minorista, con las consecuencias ya conocidas por todos: Preferentes, Obligaciones Convertibles, Swaps de tipos de interés…

Ahora, para corregir estas deficiencias y reforzar los objetivos iniciales, llega en enero del 2018 a España la adaptación de la Directiva  MiFID II.

La nueva regulación traerá cambios importantes, como por ejemplo, la separación de la función de comercialización y asesoramiento en las sociedades que prestan servicios de inversión, la mejora en la formación de sus empleados  y en general, una mayor transparencia en los productos ofertadosy en los canales de distribución.

También quedarán prohibidos los incentivos en la prestación de servicios de asesoramiento independiente, como por ejemplo la retrocesión de comisiones (Cesión que realiza una gestora de Fondos de Inversión a la entidad que los comercializa, que normalmente son del mismo grupo financiero, de una parte de la comisión de gestión que se cobra al partícipe del Fondo), o los incentivos directos a empleados por la recomendación y venta de productos determinados si hay otros que se ajustan más al perfil del cliente.

Cuando el incentivo proceda de un tercero, deberá ser reintegrado al cliente sin que pueda ser compensado por costes o gastos que deba abonar el cliente.

Con estas medidas se pretende evitar los conflictos de intereses que puedan existir entre distribuidor y cliente.

Pero en este nuevo escenario, los ponentes coinciden en que esta nueva regulación también conllevará un incremento de costes para estas sociedades, que de alguna forma u otra será repercutido finalmente al cliente: Mayor información al cliente, cumplimiento normativo con los reguladores, controles tecnológicos,…

Al margen de lo que nos pueda deparar el futuro más inmediato, una premisa económica que hace que cualquier mercado sea más eficiente es que los intervinientes (oferentes y demandantes) dispongan de información suficiente.

La inversión de tiempo y dinero en la formación de empleados no generará mayor confianza al cliente si éste a su vez no hace un esfuerzo por mejorar su educación y cultura financiera.

Sin duda, MiFID II es un paso importante en la mejora de la calidad y servicio, mejora en los canales de distribución, así como en transparencia y control. Pero debe acompañarse de una formación financiera por parte de los clientes, acorde a los escenarios económicos actuales. Sobre todo en el segmento del cliente minorista, quien a priori tendrá más dificultad para el acceso a un asesoramiento financiero.

Todo un reto por delante.