Rentas Vitalicias

Hoy os quiero presentar a un colaborador de FdeFinanzas: Carlos Ejarque Monserrate.

Economista y fiscalista, con una dilatada experiencia en el campo tributario, ha estado vinculado buena parte de su carrera profesional en uno de los despachos más importantes de Barcelona. En la actualidad tiene su propio despacho multidisciplinar, donde dispone de un equipo de profesionales especializados en fiscalidad, laboral, contabilidad, civil, mercantil…

Para mi, es un placer contar con la inestimable colaboración en este proyecto de uno de los mejores profesionales que he conocido a lo largo de mi carrera profesional.

Sin más preambulos, os dejo con su primer artículo.

Espero que sea de vuestro interés.

Pedro Aparicio

Rentas vitalicias

Cuando se toman decisiones financieras de ahorro a largo plazo hay de considerar diversos factores (rentabilidad, seguridad, disponibilidad del capital, fiscalidad, …).

Y no siempre es fácil tomar la decisión adecuada porque los diferentes productos financieros, como todo en la vida, tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

Además hay parámetros como rentabilidad y fiscalidad que pueden variar mucho a lo largo de la vida financiera del producto lo que dificulta aún más la toma de decisiones.

Si además el ahorrador tiene una edad en que no debe tomar decisiones arriesgadas con gran parte de su ahorro, el abanico de posibilidades se reduce enormemente.

Pero, al mismo tiempo, también es verdad que hay muchos ahorradores que desconocen muchas de las alternativas que existen en el mercado porque su intermediario financiero no se los ofrece.

Las rentas vitalicias son uno de los grandes desconocidos en el mercado de ahorro.

Una renta vitalicia es un contrato por el cual una entidad aseguradora garantiza al cliente un ingreso con una periodicidad establecida (normalmente mensual) durante el resto de su vida a cambio del ingreso de un capital inicial.

El importe de dicho ingreso depende de varios factores:

  • Tipo de renta vitalicia
  • Rentabilidad del producto
  • Edad del asegurado

Respecto de los tipos de rentas vitalicias hay muchos y aquí está una de sus primeras ventajas, que se pueden adaptar las circunstancias de la persona asegurada y las necesidades futuras y las de los suyos.

Ejemplos:

  • Renta vitalicia en que se paga un importe únicamente durante la vida del asegurado.
  • Renta vitalicia en que se paga un importe durante la vida del asegurado y su cónyuge.
  • Renta vitalicia en que se paga un importe durante la vida del asegurado y al final se revierte una parte del capital en favor de uno o varios terceros (cónyuge, hijos, cuidadores, entidades benéficas, …).
  • Renta vitalicia con periodo mínimo de cobro, en la que aunque fallezca el asegurado, se sigue pagando en favor de quien designe por un periodo temporal limitado.

Pero es que además se pueden establecer cláusulas de recuperación de capital aportado, lo que permite flexibilizar el producto incluso convertirlo en un puro instrumento de ahorro.

Entre las ventajas de las rentas vitalicias debemos destacar:

  • La flexibilidad del producto, tal y como hemos visto en los puntos anteriores.
  • Buen tratamiento fiscal, que ahora comentaremos.
  • Comparabilidad con otros productos de ahorro, dado que los tipos de interés de estas rentas vitalicias son fácilmente comparables con los que se negocian en las imposiciones a plazo fijo de las entidades financieras y las emisiones de deuda pública.

Respecto del régimen fiscal debemos destacar que dadas las particularidades del producto, una parte importante de la renta obtenida no tributa.

Así, y en función de la edad del contratante de la renta vitalicia, parte de la renta que se integra en la base imponible del ahorro es la siguiente:

Personas menores de 40 años: 40%

Entre 40 y 49 años: el 35%

Entre 50 y 59 años: el 28%

Entre 60 y 65 años: el 24%

Entre 66 y 69 años: el 20%

Para mayores de 70 años: el 8%

El tipo aplicable será el de los rendimientos del ahorro, que en la actualidad oscila entre el 19% y el 23%.

Eso sí, si se rescata el capital, entonces se debe proceder a la tributación de todos los importes que no han tributado durante la vida del producto.

En caso de fallecimiento, si existen beneficiarios con derecho a la percepción de algún capital, éstos tributan por el impuesto sobre sucesiones y donaciones.

Es indudable que la gran incentivo a la contratación del producto es su ventaja fiscal, o sea, la exoneración de tributación de un parte de las renta si se mantiene hasta la fecha de fallecimiento.

Pero además, la actual Ley del IRPF, en su artículo 38, ha incluido un incentivo adicional. Las personas mayores de 65 años que transmitan activos y reinviertan en el plazo de 6 meses las cantidades obtenidas en una renta vitalicia asegurada, no tributarán por las plusvalías obtenidas, con un límite de aportación de 240.000 euros.

Cuando el importe reinvertido sea inferior al total de lo percibido en la transmisión, únicamente se excluirá de tributación la parte proporcional de la ganancia patrimonial que corresponda a la cantidad reinvertida.

En este caso, la recuperación, total o parcial, del capital invertido en la renta vitalicia, provocará también el pago del impuesto por la ganancia patrimonial exonerada.

La combinación de ventajas fiscales hace de las rentas vitalicias una seria alternativa a considerar en el caso de personas jubiladas titulares de elementos patrimoniales (muchas veces inmuebles) pero con fuentes de ingresos insuficientes para complementar dichos ingresos con costes tributarios muy bajos.

Y para todos aquellos que han llegado leyendo hasta aquí y se preguntan si el autor está de verdad convencido de lo que dice:

Sí, a pesar de que no he llegado a los 50, yo tengo contratada una renta vitalicia, con un buen tipo de interés y con la que pienso ahorrarme muchos impuestos de aquí al final de mi vida.

Un saludo.

Carlos Ejarque Monserrate

Economista y asesor tributario